La mayoría de la gente tiene un ángel de la guarda; yo tengo dos. Sí, pero no toda la vida he tenido dos, antes tenía uno, como todo el mundo. Mi ángel de la guarda, que me cuidaba de todo lo malo que puediera pasarme: el que me salvó de electrocutarme con el cerco en Curicó (mamá: ¡no escales el cerco, que tiene un cable pelado!.... yo: siii...... ... dos segudo más tarde, escalé el famoso cerco;, y por una razón milagrosa, en vez de quedarme pegada a la corriente, salí disparada); el mismo ángel que me salvó tantas veces de ser picada por tábanos en el campo; el angel que me salvó de ahogarme en la piscina; el ángel que me ha salvado de cosas de las que ni siquiera me di cuenta (gracias a dios). Ese es mi ángel "asignado", por decirlo de una manera, mi ángel anónimo, que se llama Elaulasio (eso creo, por qué no)... pero recientemente, otro ángel de la guarda me ha estado cuidando.
Este nuevo ángel tiene nombre, y siempre lo ha tenido: María del Rosario, mi abuela. Anoche me acordé de ella de la nada, y no pude evitar soltar unas lagrimitas; me imaginé que estaba abrazandola,y le preguntaba mil vecer por qué se había tenido que ir... le dije que me hacía mucha falta. Me acordé de los veranos en su casa; de la "leche con colacaito"; de las veces en que se sacaba el chaleco para ponérmelo a mí cuando hacía frío; de las comidas familiares, con la infaltable pollona, y esa ensalada de papas que hacía ella; de lo puzles del diario, que me dejaba terminar; de sus canciones, que pasabamos hora coreando las dos; de sus anécdotas con las monjas del colegio; de la vez que le dejamos el patio lleno de hoyos para buscar larvas de tábano; de esa vez que plantamos unas castañas en su patio,y que ahora son arbolitos; de cuando era chica, y me ponía todas sus joyas para jugar; de la miel con queso... los recuerdos son iterminables... y mientras ecribo, tengo un nudo en la garganta.
Siempre me estubo cuidando, y ahora que está en el cielo, me sigue cuidando, y me he dado cuenta. Hay cosas inexplicables que pasan,cosas que no puede haberlas hecho nadie más que ella. Sé que me acompañó en mi licenciatura, que estubo al lado mío. Sé que ha estado reconfortándome, silenciosamente. Sé que me ha ayudado, a lo mejor ella puede hablar con Dios y le pide cosas buenas para su nietecita... y para toda la familia.
Cuando era chica, fue mi abuela la que me enseñó la oració para el ángel de la guarda, y ahora esa oración va para ella:

Angel de la guarda
Dulce compañía
No me desampares
Ni de noche
Ni de día

Abuela, donde quiera que estés, quiero que sepas.. que te quiero mucho, y te echo mucho de menos; sigue visitándome en mis sueños, y sigue cuidándome... y acuérdate que nos prometiste que algún día ibas a tener una mansión enooorme donde pudieramos vivir todos juntos: cuando llegue al cielo, sé que va a estar ahí, y que tú me vas a estar eperando, con una leche con colacaito y pan con queso y miel.